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Nataly Rojas Barnett sobre la misión Artemis II: «Es el momento en el que dejamos de teorizar y empezamos a validar»

Nataly Rojas explica la relevancia de la misión Artemis II y el futuro de los viajes espaciales.
La astronauta análoga peruana reflexiona sobre la exitosa misión que lleva al hombre de vuelta a la Luna, y lo que se viene en el futuro de la exploración espacial.
En horas de la tarde según el reloj peruano, despegaba exitosamente la misión a la Luna que pone al hombre de regreso en nuestro satélite luego de más de cinco décadas. La misión Artemis II inició así con éxito en un nuevo hito de la ciencia moderna.
Cabe recordar que este es el punto más lejano al cual el ser humano ha llegado en el espacio exterior, que marca el regreso de vuelos tripulados más allá de la órbita terrestre desde la época del programa Apolo.
Sin embargo, muchos se preguntan sobre cuál es la verdadera importancia del regreso a la Luna del ser humano. ¿Por qué esperamos 56 años en volver a nuestro satélite natural?
Nataly Rojas Barnett, astronauta análoga peruana, explicó que este no es solo un viaje alrededor de la Luna, sino que es un retorno a volver a hacer las preguntas que habíamos postergado por muchos años.
«La misión Artemis II me dejó pensando más de lo que esperaba. ¿Por qué volver ahora? ¿Qué estamos buscando realmente allá arriba? Y lo que más importante me pareció escuchar fue la perspectiva de Christina Koch, la astronauta cuando dijo que tenemos la oportunidad de responder a la pregunta de si estamos solos… algo cambia. Porque esa pregunta deja de ser abstracta. Se vuelve concreta, casi tangible», comentó Rojas Barnett para Perú21
«Entender que esa respuesta empieza en la Luna me hizo cuestionarme todo. ¿Por qué ahí? ¿Qué hay en ese primer paso fuera de la Tierra que nos acerca a entender algo tan profundo?», añadió.

La misión Artemis II despegó este 1 de abril en horas de la tarde.
Artemis II: ¿Por qué es tan importante esta misión?
Para la científica peruana, la importancia de la misión Artemis II radica puntualmente en un aspecto: «es el momento en el que dejamos de teorizar y empezamos a validar, en condiciones reales, si la humanidad puede sostenerse más allá de la Tierra».
En esta misión se sentarán varias bases, explica Rojas Barnett, el paso previo a pisar la Luna nuevamente y pensar en otro objetivo más ambicioso: Marte.
Se validará si la nave resiste, si los materiales soportan los niveles de radiación y temperaturas extremas, condiciones inhóspitas del exterior de nuestro cómodo punto azul en el espacio, vacío y frío. Esto es de suma importancia.
«¿Podemos proteger al ser humano fuera de su planeta? Esa es una de las preguntas más duras que responde esta misión», afirma la experta.
«También importa por la transferencia dual, ese ida y vuelta entre espacio y Tierra. Muchas de las tecnologías que usamos hoy nacieron en el espacio: sensores, materiales avanzados, sistemas de monitoreo, incluso soluciones médicas. Entonces me pregunto, ¿qué estamos desarrollando ahora que mañana podría transformar industrias completas en la Tierra? Artemis II acelera eso. Cada prueba en el espacio tiene un impacto directo en cómo vivimos aquí», añade Nataly.
Otra de las cosas que se tomarán en cuenta en esta misión es la observación: desde la lejana órbita lunar, la Tierra se vuelve un sistema que podemos entender mejor. Así, se podrá entender temas como el clima, comunicaciones y otros comportamientos del planeta. El gran viaje del Artemis II responderá estas y muchas más preguntas.

¿El Artemis II hará un alunizaje?
La respuesta es no. Y esto es precisamente porque el valor de esta misión no es llegar más lejos, sino que se necesita reducir la incertidumbre en el sistema completo antes de agregar la maniobra más delicada de toda la arquitectura lunar.
«NASA definió Artemis II como la primera misión tripulada de prueba del programa, una misión de unos 10 días alrededor de la Luna para comprobar Orion, soporte de vida, operaciones en el espacio y el desempeño de la tripulación en ese entorno. La propia misión está planteada como un lunar flyby y no como un descenso», explicó Nataly.
Para la científica nacional, la prueba más crucial no es el alunizaje como tal, sino que esta es una capa adicional de complejidad que no se debe introducir antes de haber validado el transporte humano de ida y vuelta al espacio.
«Primero necesitas demostrar que puedes sacar humanos de la órbita baja, sostenerlos con vida, navegar a distancia lunar, mantener comunicaciones, operar con seguridad y regresar a la Tierra con una reentrada extrema. Artemis II usa una trayectoria de free return, pensada justamente para privilegiar el regreso seguro y la validación del sistema Orion SLS en conjunto», afirma.
Es preciso entender que el Artemis II no está renunciando a un eventual alunizaje, sino que separa funciones críticas para no confundir una misión de prueba con una misión operativa de superficie.
«Un alunizaje no depende solo del Orion, depende también de otra arquitectura como es el encuentro orbital, acoplamiento y un sistema de aterrizaje humano dedicado», señaló.

«Para mí la respuesta es primero que validas el ecosistema humano básico de espacio profundo. Compruebas materiales, navegación, soporte de vida, desempeño fisiológico, protección térmica y operaciones tripuladas lejos de casa. Después agregas la variable superficie. Esa secuencia convierte el programa en una arquitectura escalable y por eso Artemis II entiende que en exploración espacial el éxito consiste en diseñar una progresión donde cada vuelo quite una incertidumbre fundamental del siguiente», resalta Nataly.
El Artemis II tiene como misión demostrar que la humanidad puede regresar al espacio con tripulación y volver con seguridad. Esto puede verse como algo menos espectacular, pero es un paso más visionario de cara al futuro de los viajes al espacio.
El futuro de los viajes espaciales después del Artemis II
Con un despegue exitoso, demostrar que podemos volver de la órbita lunar con humanos es un gran paso para la ciencia enfocada en viajes espaciales. ¿Qué sigue cuando el “sí se puede” ya está validado en condiciones reales?
Para la experta peruana, el Artemis II ha abierto una puerta muy grande y lo que sigue es construir presencia: bases en la Luna, estaciones como Gateway orbitando, misiones cada vez más largas.
«Ahí la pregunta comienza a tener una forma más humana ¿podemos vivir fuera de la Tierra de forma sostenida? Porque una cosa es llegar, otra muy distinta es quedarse. Eso implica validar sistemas de soporte de vida durante meses, materiales que resistan ciclos extremos, radiación constante, aislamiento. Implica entender al ser humano en su límite», rescató la científica.
Así pues, el futuro de las misiones espaciales tras el Artemis II apuntan a permanecer, operar, construir capacidad humana sostenida fuera de la Tierra. La misión ha confirmado que podemos regresar al espacio profundo con tripulación y ahora el siguiente paso es consolidar la presencia real en la órbita y superficie lunar.
«Probar sistemas durante más tiempo, validar la resistencia de materiales en entornos extremos y entender hasta dónde puede llegar el ser humano en condiciones de radiación, aislamiento, baja gravedad, recursos limitados», indicó Nataly.
En palabras de la astronauta análoga, el futuro va a consistir, tras el éxito del Artemis II, aprender a quedarnos o permanecer humanamente fuera de nuestro planeta.
«Todo lo que funcione en la Luna, desde hábitats hasta sistemas energéticos y protección humana, será parte del conocimiento necesario para misiones mucho más ambiciosas. Cada sistema que funciona en Artemis o cada error que se corrige, cada material que resista, es y será una pieza que se está afinando para ese siguiente destino», afirma.

El Perú en el mapa de las misiones espaciales
Rojas Barnett explicó que el futuro de las misiones espaciales no se construirá únicamente con astronautas y cohetes, sino con cadenas globales de tecnología, materiales, datos e innovación.
«Países como el nuestro pueden ocupar un lugar estratégico si entienden a tiempo dónde aportar valor. Desde mi perspectiva, el futuro no está en lanzar cohetes mañana. Está en entender dónde somos estratégicos hoy. El mundo espacial depende de minerales críticos como cobre, litio, plata, hierro, etc.», señaló.
«Perú ya es potencia minera. Entonces ¿vamos a seguir exportando materia prima o vamos a integrarnos en la cadena tecnológica? Porque los mismos materiales que salen de nuestro suelo terminan en satélites, baterías, sistemas electrónicos avanzados», reflexiona.
Para Nataly, lo que venga después del éxito del Artemis II tiene dos niveles: el primero para el mundo, construir presencia humana más allá de la Tierra; el segundo para el Perú, decidir si quiere participar activamente en esa nueva economía espacial o seguir mirándola desde fuera.