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EE.UU. agotó grandes reservas de armamento en Irán y se complicaría en eventual contingencia militar en Taiwán, según medios

Portaaviones de la clase Nimitz USS George H.W. Bush (CVN 77) en el océano Índico. | Fuente: Centcom
El consumo masivo de misiles de largo alcance y sistemas de defensa en el conflicto iraní pone en duda la capacidad de respuesta de Washington ante una posible invasión china a corto plazo.
Desde el inicio de las hostilidades con Irán el pasado 28 de febrero, Estados Unidos ha consumido una cantidad masiva de municiones de precisión, lo que ha llevado a diversos funcionarios de la administración Trump a advertir que el país no podría ejecutar plenamente sus planes de contingencia para defender a Taiwán en caso de una invasión china inmediata.
Según informes revelados por medios estadounidenses como The New York Times (NYT) y Wall Street Journal (WSJ), la intensidad del conflicto en el Medio Oriente ha obligado al Pentágono a desviar recursos estratégicos desde el Comando del Indo-Pacífico, agotando en apenas semanas inventarios que, en circunstancias normales, tardarían hasta seis años en reponerse.
El vacío en los arsenales estratégicos
La magnitud del gasto militar en el conflicto iraní ha alcanzado cifras alarmantes para la seguridad nacional estadounidense, con el disparo de más de 1000 misiles de crucero Tomahawk y entre 1500 y 2000 misiles interceptores de defensa aérea críticos, entre los que se incluyen sistemas Thaad, Patriot y Standard.
De acuerdo con información obtenida de manera exclusiva por The Wall Street Journal, este ritmo de consumo ha generado debates internos sobre la necesidad de ajustar los planes operativos globales ante la posibilidad de una orden presidencial para intervenir en defensa de la democracia taiwanesa.
“Reponer totalmente esas reservas podría tomar hasta seis años”, indicaron funcionarios de la administración familiarizados con el estado actual de los arsenales.
A este escenario se suma el despliegue de armamento de última tecnología que originalmente fue diseñado para un eventual enfrentamiento con una potencia como China.
El NYT reportó que las fuerzas estadounidenses han utilizado cerca de 1100 misiles de crucero furtivos de largo alcance, conocidos como JASSM-ER, lo que representa casi la mitad del inventario total remanente de este tipo de proyectiles.
“Estados Unidos tiene muchas municiones con inventarios adecuados, pero algunas municiones críticas de ataque terrestre y defensa antimisiles escaseaban antes de la guerra y escasean aún más ahora”, dijo al NYT Mark F. Cancian, coronel retirado del Cuerpo de Marines y asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
La estrategia de Beijing de negar el acceso a la zona mediante el uso masivo de misiles requeriría que Estados Unidos contara con reservas significativas para evitar un desgaste insostenible de sus fuerzas navales y aéreas.
Impacto en la preparación militar en el Pacífico
El desplazamiento de activos militares para sostener la guerra en el Medio Oriente ha dejado brechas visibles en la región de Asia-Pacífico, donde el Pentágono ha retirado portaaviones, unidades de infantería de marina y sistemas sofisticados de defensa aérea.
En un movimiento sin precedentes, se han trasladado interceptores del sistema Thaad desde Corea del Sur, donde se encontraban estacionados para contrarrestar la amenaza de Corea del Norte, para reforzar la protección contra los drones y cohetes iraníes.
“Por ahora, no veo que se imponga ningún costo real a nuestra capacidad de disuadir a China”, manifestó el almirante Samuel Paparo, comandante de las tropas estadounidenses en el Pacífico, durante un testimonio ante el Congreso.
A pesar de esta declaración oficial, analistas de seguridad nacional advierten que la falta de un arsenal robusto aumenta el riesgo para las tropas en caso de un conflicto en el Estrecho de Taiwán, ya que China posee una capacidad nuclear en expansión y una vasta flota de drones militares.
La estrategia de Beijing de negar el acceso a la zona mediante el uso masivo de misiles requeriría que Estados Unidos contara con reservas significativas para evitar un desgaste insostenible de sus fuerzas navales y aéreas.

Diarios como The New York Times o Wall Street Journal informan que las reservas de misiles estadounidenses caen a niveles críticos. | Fuente: Centcom
El desafío industrial y los costos económicos
El impacto económico del conflicto con Irán ha sido calificado como asombroso por grupos independientes, quienes estiman que el costo de la guerra oscila entre los 28 000 y 35 000 millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a 1000 millones de dólares por día.
Ante esta situación, el Departamento de Defensa busca acelerar la producción de armamento y ha solicitado al Congreso una inversión masiva de 350 000 millones de dólares en el presupuesto fiscal de 2027 para reponer las existencias críticas.
“Nuestro objetivo es simple: transformar todo el sistema de adquisición para operar en pie de guerra”, declaró el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en referencia a los esfuerzos para reformar la fabricación de defensa.
Aunque empresas como Lockheed Martin y RTX han firmado acuerdos para cuadruplicar la producción de interceptores y acelerar la entrega de Tomahawks, el Pentágono aún enfrenta el desafío de asegurar el financiamiento necesario para que estas expansiones de fábrica se materialicen de forma efectiva.
Posturas divergentes en la Casa Blanca
La Casa Blanca ha mantenido una postura oficial de rechazo ante las evaluaciones de vulnerabilidad, asegurando que las capacidades militares del país siguen siendo inigualables.
La secretaria de prensa ha defendido la preparación del ejército para cumplir con cualquier operación dirigida por el comandante en jefe, independientemente del teatro de operaciones.
“Toda la premisa de esta historia es falsa”, aseveró Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, en respuesta a los informes del NYT y el WSJ.